domingo, 27 de enero de 2008

Richard Bausch en LAS VICTORIAS PARCIALES

Llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de dedicarle una entrada a Richard Bausch, a quien considero uno de mis referentes literarios —como bien lo adivinó Miguel Ángel Muñoz en la reseña que publicó de mi libro “El tacto…”— y autor de las colecciones de relatos Alguien que me cuide, La mujer del bombero y ¿No te alegras por mí?, cuyo disfrute debemos a la editorial Tropismos —que también editó en 2006, a mi entender, uno de los mejores libros de relatos de aquel año, Perforaciones de Francisco Afilado.
Una buena reseña sobre el trabajo de este escritor la he encontrado en la bitácora de Jon Bilbao, Las victorias parciales (parte 1 y parte 2), por lo que me decido a recomendar su lectura desde aquí, ya que estoy seguro de que os animará a continuar con la de los cuentos reseñados.

miércoles, 23 de enero de 2008

un inédito en "El síndrome Chéjov"

Mi más efusivo agradecimiento a Miguel Ángel Muñoz —autor del excelente libro de relatos titulado El síndrome Chéjov y una de las personas que más tenaz y rigurosamente está trabajando en favor del cuento español—, quien ha tenido a bien dedicar a mi cuento inédito De donde es invierno una entrada en su bitácora, una de las más interesantes y esmeradas que se pueden consultar por la red en relación a la narrativa breve; y quien lo dude no tiene más que visitarla para comprobarlo.

martes, 22 de enero de 2008

Uno de esos pensamientos que no tengo

La cadena pública de televisión española a través de su canal principal, nada más y nada menos que en la primera, estrena esta noche a las 22.00 horas —¿es esto el prime time?— Hijos de Babel, un reality show —otro, y van tropecientos mil—, en el que se brinda una segunda oportunidad a los inmigrantes que se encuentren en España, ya que parece ser requisito indispensable para formar parte del grupo de elegidos que ninguno de los participantes haya nacido en este país y supongo que otro de los requisitos será que las estén pasando canutas, para que así, de paso, se nos salten unas cuantas lagrimitas, ya que para nada sería lo mismo si los extranjeros que residen a lo largo y ancho de la costa española a cuerpo de rey participaran, aunque a lo mejor, o a lo peor, según como se mire, es que éstos no poseen las habilidades musicales que en las pruebas de selección del programa se han exigido, o que si las poseen no necesitan que nadie les subvencione un contrato discográfico porque son ellos los propietarios de las discográficas que fichan a los cantantes, ya sean españoles o no, yo que sé… me estoy liando y acabo de empezar.

Lo que quería decir es que no me cuento entre los aficionados a este tipo de programas —lo confieso, soy yo, el mismo, ese inconsciente que cuando se realizan los estudios de share no está frente al televisor—, no les encuentro la mínima gracia ni el entretenimiento y no suelo verlos, mejor dicho, no los veo, jamás, pero éste menos que ninguno. Si se puede decir, que ya no sé lo que se puede o no decir o pensar o cómo mirar dependiendo a quien en este país, el programita de marras me parece un caso de, lo diré en letra pequeña por si las moscas, racismo positivo. Como la marginación positiva, que últimamente también se da mucho —tanto o más que la cocina de diseño y yo añorando el potaje de garbanzos que hacía mi madre—, pero en racismo, eso creo, mira, sí, soy yo, ese inconsciente que se lía con una madeja de lana.

Un amigo me contó en una ocasión que un profesor universitario, hablando de política en una de sus clases, exponía que para comprobar el alcance nacionalista de una decisión adoptada en la Moncloa o en el parlamento español bastaba con imaginar que se había adoptado en la Generalitat catalana. Pues bien, con el mismo procedimiento, si alguien pudiera hacerme el favor de imaginar un programa en el que los extranjeros no tuvieran permitido participar, un programa planteado únicamente para personas nacidas en España, si alguien pudiera imaginar también, ya puestos, lo que ocurriría de ser la televisión autonómica vasca o la televisión autonómica catalana las que programaran concursos en los que el requisito fuera haber nacido en el país vasco o cataluña. Y lo pido como un favor, que alguien lo imagine por mí y me lo cuente luego, si es que hay alguien que puede, porque yo ya no sé lo que se puede o se debe imaginar o pensar, que esa es otra, tal vez debamos, sí, debamos, debamos pensar de una manera en concreto y yo no me he enterado o es mi cabeza la que no se ha enterado y yo voy por un sitio —en el fondo soy bueno y quiero ir por un sitio, lo prometo—, pero mi pensamiento va por otro, perdón, mis pensamientos, porque no tengo sólo uno, tengo varios, muchos, no es único, se rebela el condenado, le gusta ir a la suya y no para de mutar, por más que se esfuerce el GRAN HERMANO —no el del programa, ojo, el otro, el otro gran hermano, el de verdad, el que nadie ve pero todo el mundo sabe que existe, ¿o ese era Dios? … vuelvo a liarme, lo sé—, decía que por más que el GRAN HERMANO se esfuerce en mostrarme el camino que me conviene recorrer.

En fin, lo que quería decir es que a veces con tanto esfuerzo por integrar lo único que se consigue es… iba a añadir desintegrar, pero lo que de verdad pienso que se consigue es hacer el canelo; pero no soy yo, de verdad —yo soy un inconsciente, bueno pero inconsciente—, yo ya casi prefiero no pensar, son mis pensamientos, que vuelven a liarme.

domingo, 20 de enero de 2008

una reseña a "El tacto de un billete falso"


Agradezco la entrada que Miguel Sanfeliu ha dedicado en su blog, Cierta distancia —enlace que figura en la lista de mis LUGARES DE PASO— a El tacto de un billete falso. Admito que sus palabras me complacen enormemente por lo que tienen de elogio y más viniendo de quien vienen, ya que, aunque todavía no haya tenido oportunidad de conocerlo personalmente, considero a Miguel un hombre con un juicio literario sobradamente sensato —como será fácil comprobar a cualquiera que se asome a su bitácora— y con el que coincido en numerosas ocasiones.

miércoles, 16 de enero de 2008

Literatura en Valencia


Al igual que en la entrada de fecha nueve de enero, quiero dejar constancia del ciclo de conferencias que bajo el nombre de LITERATURA EN EL PALAU y coordinado por la escritora Fernanda Zabala se inaugura en el Palau de la Música el próximo 17 de enero con la asistencia de Susana Fortes.
Este año pasarán por Valencia Manuel Fernández Álvarez, Cirstina Fernández Bótes y Rafael Chirbes.

miércoles, 9 de enero de 2008

Poesía en Valencia


Un año más podemos disfrutar en el Palau de la Música del ciclo de lectura poética que bajo la dirección de los escritores Vicente Gallego y Carlos Marzal viene celebrándose desde hace nueve años. De agradecer es el esfuerzo de ambos por traer a Valencia —ciudad en la que escasean actividades de este calibre— a los poetas más representativos de la actualidad.

Si en cursos anteriores hemos podido escuchar entre otros a Bousoño, Brines, Caballero Bonald, Ángel González, Felipe Benítez, Luis García Montero, Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, o José María Álvarez, esta temporada el Palau recibirá la visita de Antonio Gamoneda, José Corredor Matheos, Juan Bonilla, Jesús Aguado, Blanca Andreu, Manuel Vilas, Juan Antonio González Iglesias, y Agustín Pérez Leal.